martes, 2 de febrero de 2010
Hacia un nuevo periodismo?
Quisiera pensar que estoy errado, pero percibo que la carrera periodística, tal cual la conocemos hoy, independientemente del periodismo digital, está en proceso de transformación, y me parece que podría desaparecer, muy a pesar de la necesidad del servicio informativo o de estar informados. La Internet, como tal, viene produciendo cambios radicales en los comportamientos humanos respecto a sus oficios tradicionales y supongo que muchas formas de ganarnos la vida han ido desapareciendo con este nuevo instrumento. A principio creíamos que la Internet era un libro abierto para la consulta ciudadana, una especie de pista de aprendizaje, de información y de conocimientos. Hoy siento que se trata de una tecnología suficientemente poderosa a través de la cual se produce, con igual magnitud, una nueva revolución tecnológica, con dimensión en la ciencia, y los veremos con pocos días cuando tengamos en nuestras manos las más modernas herramientas de la digitalización, de las computadoras de nueva generación y sus respectivos progrmas. No hay marcha atrás, es otro lenguaje, otra forma de comunicarnos, de trabajar la palabra, de construcción de nuestras formas de expresarnos, de manifestación del pensamiento. Al periodismo y las escuelas de periodismo les queda un solo camino: un cambio radical. Si bien se discute sobre la sobrevivencia de los periódicos y revistas, conforme avanza o evolucionan las computadoras y sus programas hoy pienso que hasta los periódicos, revistas o cualquier diario digital podrían desaparecer debido al desinterés del ciudadano, de los usuarios de la Internet. No tengo una bola de cristal para adivinar el futuro del periodismo, pero no lo veo claro...
viernes, 22 de enero de 2010
Libros gratis, digitales, cuentística dominicana
El amigo Aquiles Julián, escritor y publicista, y quien viene desarrollando una labor extraordinaria mediante su inciativa de distribución gratuita de libros digitales (versión PDF), anuncia que en los próximos días comenzará el envío de una muestra de la cuentística dominicana, con los primeros diez, desde Fabio Fiallo a Pedro Peix, e irá periódicamente enviando otros dedicados a mostrar el género.
Durante muchos años la poesía fue el género de mayor fuerza en nuestro país (República Dominicana), y hay una excelente producción con autores como Alexis Gómez (que ha incursionado con éxito sobresaliente también en la cuentística), José Mármol, Víctor Bidó, José Enrique García, César Zapata, Plinio Chaín, Basilio Belliard, Soledad Alvarez, Mateo Morrison, Jeannette Miller, Adrian Javier, Ángela Hernández, Tony Raful, Cayo Claudio Espinal, Martha Rivera, Tomás Castro, Juan Freddy Armando, René Rodríguez Soriano, Miriam Ventura, Dionisio de Jesús, Manuel García Cartagena y otros poetas de gran valía que aportan sus talentos en este género.
Pero en este momento el cuento dominicano es el género de mayor expansión en cantidad, calidad y proyección. Esta selección primera trae los cuentos de diez autores: Fabio Fiallo, Juan Bosch, Hilma Contreras, Virgilio Díaz Grullón, Marcio Veloz Maggiolo, Miguel Alfonseca, René del Risco Bermúdez, Bonaparte Gautreaux Piñeyro, José Alcántara Almánzar y Pedro Peix.
Son los diez primeros, faltan muchísimos autores de igual valía y excelencia, admirados y apreciados por mí, como Armando Almánzar Rodríguez, Arturo Rodríguez Fernández, Roberto Marcallé Abréu, Diógenes Valdez, César Zapata, Rafael Peralta Romero, Ángela Hernández, Ramón Marrero Aristy, José Rijo, Nestor Caro, Rubén Echavarría, Efraím Castillo, J. M. Sanz Lajara y muchísimos más, brillantes, extraordinarios.
Quien desee recibir estos textos digitales puede dirigirse a la siguiente dirección ciensalud@gmail.com , y, de parte nuestra, felicitar a don Aquiles Julián.
Durante muchos años la poesía fue el género de mayor fuerza en nuestro país (República Dominicana), y hay una excelente producción con autores como Alexis Gómez (que ha incursionado con éxito sobresaliente también en la cuentística), José Mármol, Víctor Bidó, José Enrique García, César Zapata, Plinio Chaín, Basilio Belliard, Soledad Alvarez, Mateo Morrison, Jeannette Miller, Adrian Javier, Ángela Hernández, Tony Raful, Cayo Claudio Espinal, Martha Rivera, Tomás Castro, Juan Freddy Armando, René Rodríguez Soriano, Miriam Ventura, Dionisio de Jesús, Manuel García Cartagena y otros poetas de gran valía que aportan sus talentos en este género.
Pero en este momento el cuento dominicano es el género de mayor expansión en cantidad, calidad y proyección. Esta selección primera trae los cuentos de diez autores: Fabio Fiallo, Juan Bosch, Hilma Contreras, Virgilio Díaz Grullón, Marcio Veloz Maggiolo, Miguel Alfonseca, René del Risco Bermúdez, Bonaparte Gautreaux Piñeyro, José Alcántara Almánzar y Pedro Peix.
Son los diez primeros, faltan muchísimos autores de igual valía y excelencia, admirados y apreciados por mí, como Armando Almánzar Rodríguez, Arturo Rodríguez Fernández, Roberto Marcallé Abréu, Diógenes Valdez, César Zapata, Rafael Peralta Romero, Ángela Hernández, Ramón Marrero Aristy, José Rijo, Nestor Caro, Rubén Echavarría, Efraím Castillo, J. M. Sanz Lajara y muchísimos más, brillantes, extraordinarios.
Quien desee recibir estos textos digitales puede dirigirse a la siguiente dirección ciensalud@gmail.com , y, de parte nuestra, felicitar a don Aquiles Julián.
martes, 12 de enero de 2010
Información y cautela
Un terremoto de alta intensidad afectó a Haití, nuestro vecino, y siendo una misma isla en el Caribe, pudimos sentirlo con fuerza en nuestro territorio. Inmediatamente circularon las informaciones oficiales y extraoficiales, más que el impacto en Haití o en cualquier ciudad dominicana, lo que sobresale es la alerta emitida por una oficina especializada y autorizada de los Estados Unidos sobre un tsunami que afectaría a la isla, lo mismo que a las Bahamas y a Cuba. Pocas líneas tiene el despacho oficial. Y otro elemento se destaca: que la mayor cantidad de informaciones publicadas sobre el particular aparecen en blogs. La información sobre el sismo evolucionó en términos periodísticos, no ocurrió así en cuanto al tsunami. Un diario de circulación nacional coloca en su titular que descartan su posibilidad, sin que aparezca en el cuerpo de la historia nada que lo justifique. La información hay que darla con suficiente claridad, precisión y lo menos especulativa posible, y mucho más cuando se trata de fenómenos naturales. Todo acontecimiento provocado por la naturaleza es una amenaza a la vida humana, animal y vegetal. En estos casos, la información que suministramos o suministremos debe ser vista como un servicio al ciudadano. Por esto creo en la cautela, en la prudencia. En este sentido felicito a la periodista Alicia Ortega, a quien vi apresurarse para ir al ritmo de los acontecimientos a través de su espacio informativo en un canal del cable, sin embargo su inquietud era informar para evitar alarmas, la imprudencia, y mucho más cuando se habló de la posibilidad de un tsunami. A continuación copio sugerencias de páginas especializadas sobre el qué hacer ante tal evento:
¿QUÉ HACER FRENTE A UN TSUNAMI?
a) Si vive en la costa y siente un terremoto lo suficientemente fuerte para agrietar muros, es posible que dentro de los veinte minutos siguientes pueda producirse un maremoto o tsunami.
b)Si es alertado de la proximidad de un maremoto o tsunami, sitúese en una zona alta de al menos 30 mts. sobre el nivel del mar en terreno natural.
c)La mitad de los tsunamis se presentan, primero, como un recogimiento del mar que deja en seco grandes extensiones del fondo marino. Corra, no se detenga, aléjese a una zona elevada, el tsunami llegará con una velocidad de más de 100 Km/h.
d)Si Usted se encuentra en una embarcación, diríjase rápidamente mar adentro. Un tsunami es destructivo sólo cerca de la costa. De hecho a unos 5.600 mts. mar adentro o a una altura mayor a 150 mts. sobre el nivel del mar tierra adentro Ud. puede considerarse seguro.
e)Tenga siempre presente que un tsunami puede penetrar por ríos, quebradas o marismas, varios kilómetros tierra adentro, por lo tanto hay que alejarse de éstos.
f)Un tsunami puede tener diez o más olas destructivas en 12 horas; procure tener a mano ropa de abrigo, especialmente para los niños.
g)Tenga instruida a su familia sobre la ruta de huida y lugar de reunión posterior.
h)Procure tener aparato de radio portátil, que le permita estar informado, y pilas secas de repuesto.
martes, 29 de diciembre de 2009
De piñas y otras frutas
Vamos al Súper y nos encontramos con frutas a precios casi invariables en diez años, un poquito más o un poquito de menos. Y en cualquier ocasión nos sorprenden informaciones provenientes de cualquier país del mundo, incluyendo de islas como nosotros, donde se trabaja para reducir los precios de los alimentos a través de acciones básicas, unas de las cuales es la diversificación y aumento la producción.
Diversifican por medio de la tecnología y la investigación. Por ejemplo, producimos plátanos cibaeños y barahoneros. Un país con otra vocación, lleva estos a un laboratorio para iniciar un proceso dirigido a provocar otras variedades con igual o mayor contenido alimenticio. Es una iniciativa nada antojadiza, pues responde a un plan vinculado a la canasta familiar, y de llevar a la mesa una calificación variada del mismo vívere, tal vez más alimenticio, y con mayor abundancia en el mercado.
La cantidad y su calidad permitirán comprar el rubro a bajo precio y quizás en todo el año, y si queremos estaremos satisfaciendo el mercado nacional e igualmente en condiciones de satisfacer un mercado externo, lo cual significa que produciremos para el consumo local y para la exportación.
El pato denominado “pequinés” es de alto consumo entre los chinos. Conociendo esta realidad, ¿qué pensaron? Aparte de seguir comiéndolo, los chinos iniciaron la tarea de ampliar la variedad de patos y a través de recursos tecnológicos lograron diversificar su producción con la expresa intención de abaratar y ampliar su consumo e igualmente de garantizar una mejor alimentación de sus ciudadanos con su carne y sus huevos.
No son iniciativas particulares, se trata de acontecimientos impulsados desde el Estado. Recientemente, vi en la televisión española cómo se incentivaba la producción de diversos mariscos también con una clara intención: ampliar la cantidad para bajar los precios y, en consecuencia, provocar un aumento en su consumo. Preocupación esencial, elevar la calidad de la vida a bajo costo.
Los dominicanos estamos en condiciones de producir variedad de artículos alimenticios, y de colocarnos en posición ventajosa en la región del Caribe si adoptáramos políticas parecidas a las aplicadas en otros países con características similares a la nuestra. Aumentaríamos las exportaciones (dólares con menos endeudamiento) y elevaríamos la calidad de vida de nuestros ciudadanos. ¿Por qué no hemos podido?
Diversifican por medio de la tecnología y la investigación. Por ejemplo, producimos plátanos cibaeños y barahoneros. Un país con otra vocación, lleva estos a un laboratorio para iniciar un proceso dirigido a provocar otras variedades con igual o mayor contenido alimenticio. Es una iniciativa nada antojadiza, pues responde a un plan vinculado a la canasta familiar, y de llevar a la mesa una calificación variada del mismo vívere, tal vez más alimenticio, y con mayor abundancia en el mercado.
La cantidad y su calidad permitirán comprar el rubro a bajo precio y quizás en todo el año, y si queremos estaremos satisfaciendo el mercado nacional e igualmente en condiciones de satisfacer un mercado externo, lo cual significa que produciremos para el consumo local y para la exportación.
El pato denominado “pequinés” es de alto consumo entre los chinos. Conociendo esta realidad, ¿qué pensaron? Aparte de seguir comiéndolo, los chinos iniciaron la tarea de ampliar la variedad de patos y a través de recursos tecnológicos lograron diversificar su producción con la expresa intención de abaratar y ampliar su consumo e igualmente de garantizar una mejor alimentación de sus ciudadanos con su carne y sus huevos.
No son iniciativas particulares, se trata de acontecimientos impulsados desde el Estado. Recientemente, vi en la televisión española cómo se incentivaba la producción de diversos mariscos también con una clara intención: ampliar la cantidad para bajar los precios y, en consecuencia, provocar un aumento en su consumo. Preocupación esencial, elevar la calidad de la vida a bajo costo.
Los dominicanos estamos en condiciones de producir variedad de artículos alimenticios, y de colocarnos en posición ventajosa en la región del Caribe si adoptáramos políticas parecidas a las aplicadas en otros países con características similares a la nuestra. Aumentaríamos las exportaciones (dólares con menos endeudamiento) y elevaríamos la calidad de vida de nuestros ciudadanos. ¿Por qué no hemos podido?
martes, 15 de diciembre de 2009
La Plaza Ceremonial Taína vista por los Garrido
Edgar Valenzuela /colaboración
La Plaza Ceremonial Taína, al norte de San Juana de la Maguana, está en el ojo del huracán de los antropólogos desde el siglo XIX. Ya para 1851 el cónsul inglés Sir Robert Schomburg puso a circular un informe, donde además de ilustrar con dibujos las características del círculo en piedra, en cuyo interior los indios taínos llevaban a escena sus bailes y diversas actividades, llamaba a las autoridades a rescatarlo del abandono y a ponerlo en valor como vestigio de la raza exterminada por los conquistadores españoles. Fue el pionero de esta lucha todavía inconclusa.
A medianos de los años 20 del siglo pasado el escritor Manuel de Jesús Rodríguez Barona también reclamó en sus publicaciones el rescate de la Plaza, otrora conocida con el nombre de Corral de los Indios, de San Juan de la Maguana.
En pesquisas recientes hemos localizado los textos originales que sobre la Plaza Ceremonial Taína escribieron Víctor Garrido, en 1922, en plena intervención militar norteamericana, y E. O. Garrido Puello (Badín), siete años después.
El primero fue publicado en la revista Panfilia, en 1925, y el segundo en el periódico El Cable, en 1929.
En razón de que el texto de E. O. Garrido Puello nunca ha sido reproducido en más de 80 años ni difundido por ningún medio de comunicación escrita y audiovisual del país o del extranjero, consideramos de alto interés ofrecer a los lectores de este canal digital la primicia de su lectura, para su edificación histórica, antropológica y su deleite cultural. La publicación en el periódico El Cable apareció en la sección de "Noticias y Comentarios":
“Recientemente visitamos el Corral de los Indios y encontramos este histórico sitio muy sucio. Siendo el Corral uno de nuestros pocos lugares que ofrecen atractivos para los turistas, es indispensable que sea mantenido en perfecto estado de limpieza. El Ayuntamiento, que tan atento vive a las palpitaciones comunales, puede sostener ese histórico sitio en condiciones que no sea un sonrojo para San Juan. ….
Y ya que nos hemos referido al Corral, justo es que digamos algo del camino que conduce a él. Su estado es desastroso. Puentes en mal estado. Lodazales. Regolas que se derraman. Todo eso con un poco de esfuerzo puede ser evitado. El camino se necesita franco por dos motivos justos y útiles. Hacia el Norte hay buenos campos en cultivo, muchos labrados por colonos extranjeros. La agricultura necesita caminos expeditos que faciliten la salida de sus productos y ese no lo está, por lo mismo que una regola desbordada, un buen chubasco, o un puente desperfeccionado, pueden interrumpir el tráfico por algunos días. El Corral, sitio de atracción histórica, es visitado por cuantas personas de conciencia vienen a la ciudad. Un mal camino dificulta esa visita y hace pensar que nosotros no tenemos concepto del valor de nuestras reliquias históricas. Por estos dos motivos el camino del Norte debe ser mejorado y mantenido en buenas condiciones. Basta con que se obligue a los dueños de regolas a construir puentes de concreto y que se engranse todos los lugares de tierra floja, para que el camino se haga bueno y franco. El Ayuntamiento podría hacer eso sin que quiebre o eche una pesada carga sobre su tesoro”.
El Cable, 10 de julio de 1929. No. 709. Año IX
El texto de Víctor Garrido sobre la Plaza Ceremonial Taína está reproducido in extenso en el libro Perlas de la pluma de los Garrido, recientemente publicado por el Archivo General de la Nación, e ilustrado con una fotografía aérea del antropólogo Elpidio Ortega tomada en los años 70. Los escritos de los Garrido demuestran que no tienen fundamento científico las afirmaciones de que San Juan de la Maguana no tiene historia escrita. Lo que falta es una mayor difusión.
Nota: El libro Perlas de la pluma de los Garrido fue puesto en
circulación este sábado 5 de diciembre del 2009, en la Casa Curial de San Juan de la Maguana. Es una buena oportunidad para conocer otros escritos de ellos, con análisis más profundos.
El autor es periodista, teatrista y escritor.
La Plaza Ceremonial Taína, al norte de San Juana de la Maguana, está en el ojo del huracán de los antropólogos desde el siglo XIX. Ya para 1851 el cónsul inglés Sir Robert Schomburg puso a circular un informe, donde además de ilustrar con dibujos las características del círculo en piedra, en cuyo interior los indios taínos llevaban a escena sus bailes y diversas actividades, llamaba a las autoridades a rescatarlo del abandono y a ponerlo en valor como vestigio de la raza exterminada por los conquistadores españoles. Fue el pionero de esta lucha todavía inconclusa.
A medianos de los años 20 del siglo pasado el escritor Manuel de Jesús Rodríguez Barona también reclamó en sus publicaciones el rescate de la Plaza, otrora conocida con el nombre de Corral de los Indios, de San Juan de la Maguana.
En pesquisas recientes hemos localizado los textos originales que sobre la Plaza Ceremonial Taína escribieron Víctor Garrido, en 1922, en plena intervención militar norteamericana, y E. O. Garrido Puello (Badín), siete años después.
El primero fue publicado en la revista Panfilia, en 1925, y el segundo en el periódico El Cable, en 1929.
En razón de que el texto de E. O. Garrido Puello nunca ha sido reproducido en más de 80 años ni difundido por ningún medio de comunicación escrita y audiovisual del país o del extranjero, consideramos de alto interés ofrecer a los lectores de este canal digital la primicia de su lectura, para su edificación histórica, antropológica y su deleite cultural. La publicación en el periódico El Cable apareció en la sección de "Noticias y Comentarios":
“Recientemente visitamos el Corral de los Indios y encontramos este histórico sitio muy sucio. Siendo el Corral uno de nuestros pocos lugares que ofrecen atractivos para los turistas, es indispensable que sea mantenido en perfecto estado de limpieza. El Ayuntamiento, que tan atento vive a las palpitaciones comunales, puede sostener ese histórico sitio en condiciones que no sea un sonrojo para San Juan. ….
Y ya que nos hemos referido al Corral, justo es que digamos algo del camino que conduce a él. Su estado es desastroso. Puentes en mal estado. Lodazales. Regolas que se derraman. Todo eso con un poco de esfuerzo puede ser evitado. El camino se necesita franco por dos motivos justos y útiles. Hacia el Norte hay buenos campos en cultivo, muchos labrados por colonos extranjeros. La agricultura necesita caminos expeditos que faciliten la salida de sus productos y ese no lo está, por lo mismo que una regola desbordada, un buen chubasco, o un puente desperfeccionado, pueden interrumpir el tráfico por algunos días. El Corral, sitio de atracción histórica, es visitado por cuantas personas de conciencia vienen a la ciudad. Un mal camino dificulta esa visita y hace pensar que nosotros no tenemos concepto del valor de nuestras reliquias históricas. Por estos dos motivos el camino del Norte debe ser mejorado y mantenido en buenas condiciones. Basta con que se obligue a los dueños de regolas a construir puentes de concreto y que se engranse todos los lugares de tierra floja, para que el camino se haga bueno y franco. El Ayuntamiento podría hacer eso sin que quiebre o eche una pesada carga sobre su tesoro”.
El Cable, 10 de julio de 1929. No. 709. Año IX
El texto de Víctor Garrido sobre la Plaza Ceremonial Taína está reproducido in extenso en el libro Perlas de la pluma de los Garrido, recientemente publicado por el Archivo General de la Nación, e ilustrado con una fotografía aérea del antropólogo Elpidio Ortega tomada en los años 70. Los escritos de los Garrido demuestran que no tienen fundamento científico las afirmaciones de que San Juan de la Maguana no tiene historia escrita. Lo que falta es una mayor difusión.
Nota: El libro Perlas de la pluma de los Garrido fue puesto en
circulación este sábado 5 de diciembre del 2009, en la Casa Curial de San Juan de la Maguana. Es una buena oportunidad para conocer otros escritos de ellos, con análisis más profundos.
El autor es periodista, teatrista y escritor.
martes, 24 de noviembre de 2009
El cuestionamiento social
Diversas mercancías han llegado al mercado y la sociedad, expuesta permanentemente a las ofertas, parece medio agotada. Hoy se queja de las frutas que observa podridas y de aquellas en proceso de corromperse. Se cuestiona, en la plaza, cuanto entra al ritmo de los acontecimientos, y el cuestionamiento a todo, absolutamente a todo, terminará en una nueva corriente de pensamiento respecto a lo que existe.
La historia de la humanidad trae ejemplos de sobra en relación a acontecimientos de igual naturaleza. Perdemos la fe y cuando se pierde entramos precisamente en un proceso de construcción de nuevas aspiraciones o del replanteo de la propia fe. ¿En qué creo, en quién creo, en qué debemos creer o en quiénes debemos creer?
La pérdida de la fe es una pérdida de la confianza, y cuando dejamos de confiar posiblemente hemos perdido la credibilidad. Cuando se nos otorga un crédito es porque quien lo hace ha confiado y tiene fe en que podemos pagar y pagaremos. Quién ha depositado la confianza en alguien está convencido de su credibilidad, de referencias, en los antecedentes y en un presente compartido.
El presente está íntimamente vinculado al futuro, y cuanto lo cuestionamos todo desde la perspectiva del presente, de lo que tenemos ante nuestros ojos y oídos, de nuestra percepción y realidad, subyace un temor por nuestro futuro, esto es igual a la resistencia que hacemos a la posibilidad o a cualquier posibilidad de que el futuro se convierta en una nube incierta. Y esto explica el dicho de que la luz es el camino.
Se progresa en la medida en que cuestionamos. Quien tenga ojos que vea, quien tenga oídos que oiga pero jamás podemos vivir en la indiferencia absoluta. Podríamos, en cualquier caso, tratar de ser indiferentes como mecanismo de defensa. La ciencia y la tecnología han avanzado en la medida de la rebeldía. De la inconformidad.
Siempre debemos pensar en que podemos hacerlo mejor, mucho mejor. Hemos alcanzado las metas de unos objetivos bien claros. Hecho esto, ¿qué cuánto podríamos continuar? Sabemos que existimos, ahora, ¿qué haremos con la existencia?
Obvio, organizarnos en torno a la existencia, porque terminaremos cuestionándonos en un pasado siempre indefinido, y entonces nos revolcaremos innecesariamente en la agonía de lo que ya pasó, medio anarquizados, sin rumbo, y el rumbo jamás podemos perderlo, porque todo cuestionamiento ha de llevarnos hacia nuevas formas de existencia, hacia una mayor calidad de la existencia y del entorno. Cuestionarse ha de conducir hacia nuevos paradigmas. Es replantearnos, reconstruirnos. Superarnos.
La historia de la humanidad trae ejemplos de sobra en relación a acontecimientos de igual naturaleza. Perdemos la fe y cuando se pierde entramos precisamente en un proceso de construcción de nuevas aspiraciones o del replanteo de la propia fe. ¿En qué creo, en quién creo, en qué debemos creer o en quiénes debemos creer?
La pérdida de la fe es una pérdida de la confianza, y cuando dejamos de confiar posiblemente hemos perdido la credibilidad. Cuando se nos otorga un crédito es porque quien lo hace ha confiado y tiene fe en que podemos pagar y pagaremos. Quién ha depositado la confianza en alguien está convencido de su credibilidad, de referencias, en los antecedentes y en un presente compartido.
El presente está íntimamente vinculado al futuro, y cuanto lo cuestionamos todo desde la perspectiva del presente, de lo que tenemos ante nuestros ojos y oídos, de nuestra percepción y realidad, subyace un temor por nuestro futuro, esto es igual a la resistencia que hacemos a la posibilidad o a cualquier posibilidad de que el futuro se convierta en una nube incierta. Y esto explica el dicho de que la luz es el camino.
Se progresa en la medida en que cuestionamos. Quien tenga ojos que vea, quien tenga oídos que oiga pero jamás podemos vivir en la indiferencia absoluta. Podríamos, en cualquier caso, tratar de ser indiferentes como mecanismo de defensa. La ciencia y la tecnología han avanzado en la medida de la rebeldía. De la inconformidad.
Siempre debemos pensar en que podemos hacerlo mejor, mucho mejor. Hemos alcanzado las metas de unos objetivos bien claros. Hecho esto, ¿qué cuánto podríamos continuar? Sabemos que existimos, ahora, ¿qué haremos con la existencia?
Obvio, organizarnos en torno a la existencia, porque terminaremos cuestionándonos en un pasado siempre indefinido, y entonces nos revolcaremos innecesariamente en la agonía de lo que ya pasó, medio anarquizados, sin rumbo, y el rumbo jamás podemos perderlo, porque todo cuestionamiento ha de llevarnos hacia nuevas formas de existencia, hacia una mayor calidad de la existencia y del entorno. Cuestionarse ha de conducir hacia nuevos paradigmas. Es replantearnos, reconstruirnos. Superarnos.
viernes, 13 de noviembre de 2009
Hacia un nuevo paradigma en RD
Leyendo a mi amiga Dunia De Windt, en un reciente artículo sobe el hacer política publicado en la SIN.com, podemos concluir en que hemos agotado un modelo político y económico en República Dominicana, la misma situación por la que viene atravesando América Latina y que ha generado respuestas populares dirigidas a llevar al poder a figuras, conocidas o no, con nuevos discursos o que aspiran a superar un pasado inmediato. Respuestas políticas, pienso, a una crisis de las referencias.
Desde la muerte de nuestros líderes históricos (Bosch, Balaguer, Peña Gómez), los partidos políticos no han logrado superar sus limitaciones del modelo vinculado al pensamiento social de sus impulsores, de figuras que nacieron con el siglo XX. Estos líderes dieron muestras de cambio, cuando de una forma u otra trataron de superar sus herencias cognoscitivas (siglo XIX) para situarse en un porvenir que jamás superó los linderos del siglo que los vio desarrollarse.
Sin embargo, ¿qué ha ocurrido con los relevos, las nuevas generaciones?
Posiblemente tienen en su haber virtudes de sus progenitores, de quienes los formaron políticamente, pero aún arrastramos prácticas enmarcadas en estilos y patrones de principios del siglo XX, comportamientos del poder reproducidos por los siglos de los siglos como si jamás estemos en condiciones de situarnos en otra perspectiva histórica. Quizás el hecho de que nuestras economías progresen tan poco respecto a las necesidades y expectativas de los ciudadanos nos hace resbalar muchas veces en la misma pendiente, aún viéndola.
Se modificaron las utopías con la caída del muro del Berlín y, sin embargo, ¿qué ocurrió con nuestros partidos políticos? Las mismas estructuras, en la que confluyen concepciones del partido de masas y populista, lo cual ha traído como consecuencia organizaciones inexistentes como plataformas tangibles. Sólo figuran como marcas, sellos, firmas, nombres y colores, nunca como estructuras con cuerpos medios e intermedios, sin esqueletos. Una masa dispersa.
Yo insisto en que carecemos de partidos políticos, que están crisis, que son estructuras inorgánicas, por decirlo de alguna manera. Luego, ¿cuál es el reto de la sociedad dominicana? Mirar hacia el futuro, tratando de construirlo mediante la reconstrucción de un nuevo proyecto de nación que nos conduzca hacia un nuevo paradigma. Estamos obligados a recomponernos, a reorganizarnos, a replantearnos como sociedad, como nación, como seres históricos, y situarnos en la perspectiva del siglo XXI, en este nuevo siglo. Pero sin parchos. Ir más allá de cualquier reclamo situacional o de coyuntura.
Desde la muerte de nuestros líderes históricos (Bosch, Balaguer, Peña Gómez), los partidos políticos no han logrado superar sus limitaciones del modelo vinculado al pensamiento social de sus impulsores, de figuras que nacieron con el siglo XX. Estos líderes dieron muestras de cambio, cuando de una forma u otra trataron de superar sus herencias cognoscitivas (siglo XIX) para situarse en un porvenir que jamás superó los linderos del siglo que los vio desarrollarse.
Sin embargo, ¿qué ha ocurrido con los relevos, las nuevas generaciones?
Posiblemente tienen en su haber virtudes de sus progenitores, de quienes los formaron políticamente, pero aún arrastramos prácticas enmarcadas en estilos y patrones de principios del siglo XX, comportamientos del poder reproducidos por los siglos de los siglos como si jamás estemos en condiciones de situarnos en otra perspectiva histórica. Quizás el hecho de que nuestras economías progresen tan poco respecto a las necesidades y expectativas de los ciudadanos nos hace resbalar muchas veces en la misma pendiente, aún viéndola.
Se modificaron las utopías con la caída del muro del Berlín y, sin embargo, ¿qué ocurrió con nuestros partidos políticos? Las mismas estructuras, en la que confluyen concepciones del partido de masas y populista, lo cual ha traído como consecuencia organizaciones inexistentes como plataformas tangibles. Sólo figuran como marcas, sellos, firmas, nombres y colores, nunca como estructuras con cuerpos medios e intermedios, sin esqueletos. Una masa dispersa.
Yo insisto en que carecemos de partidos políticos, que están crisis, que son estructuras inorgánicas, por decirlo de alguna manera. Luego, ¿cuál es el reto de la sociedad dominicana? Mirar hacia el futuro, tratando de construirlo mediante la reconstrucción de un nuevo proyecto de nación que nos conduzca hacia un nuevo paradigma. Estamos obligados a recomponernos, a reorganizarnos, a replantearnos como sociedad, como nación, como seres históricos, y situarnos en la perspectiva del siglo XXI, en este nuevo siglo. Pero sin parchos. Ir más allá de cualquier reclamo situacional o de coyuntura.
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