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lunes, 30 de mayo de 2011

Qué decir de lo que hacemos

Angel Barriuso/la información
Se preguntará usted, ¿qué informamos? ¿Cómo lo hacemos? Y es bien fácil. Por ejemplo, cuando vayamos a reconstruir las calles o aceras de nuestro municipio, ¿qué es lo correcto? Decirle al ciudadano que a partir de la fecha tal serán reconstruidas las calles y aceras de tal zona, y que tal obra será ejecutada con los recursos municipales (de los impuestos que pagamos, de un préstamo) y ofrecer la mayor cantidad de datos para que nosotros, como ciudadanos, conozcamos de su beneficio y de la transparencia en el manejo de los recursos públicos, del bien público.
La tendencia es a levantar obras públicas sin ningún tipo de explicación al ciudadano, y cuando actuamos de este modo estamos desconectándonos del munícipe, nos aislamos innecesariamente.
Un día cualquiera salgo de mi casa y me encuentro con la reconstrucción de la acera. Nadie me había dicho nada, y la obra posiblemente va en beneficio directo, que estaré recibiendo del municipio. Pero, ¿cuál es mi reacción más inmediata? Molestarme con la alcaldía, maldecirla, porque en términos inmediatos me provoca un desorden, una alteración en mi rutina, en mí día a día. Luego, estaré rechazando una obra que va en mi beneficio, en mi calidad de vida.
He ahí fallos en el suministro de la información al ciudadano. Un fallo comunicacional, del pleno ejercicio de la comunicación de una información que, precisamente, contribuye a incomunicarnos con el munícipe, con el ciudadano. Muchas cosas aparentemente tontas nos perjudican, y es que nos creemos, desde el poder, con la plena facultad para desbaratar, descomponer y/o recomponer sin comunicarnos con nuestros gobernados. La relación Estado-sociedad.
¿Le ha ocurrido a usted como funcionario público? Empresas privadas lo hacen muy bien, y no tengo porqué decir, por el momento, algunos nombres. Son empresas de servicios, venden un servicio, y cada vez que hay novedad, innovación, nuevos planes, fallas posibles del servicio, rápidamente se “comunican” con sus clientes, sus abonados, porque requieren el mantenimiento del contacto con sus relacionados. Comunicación de la información, informan, se comunicación, dialogan, y muchas veces esperan respuesta de sus clientes. Es importante todo esto.
La tarea de informar es fácil, pero tenemos que asumirla como un deber, porque el ciudadano/munícipe tiene el derecho a estar informado de que hacemos del bien público. Es la información de una gestión para la gestión de la comunicación, y gestionando la comunicación para mantener informado a nuestros ciudadanos, nuestros munícipes, fortalecemos las relaciones entre gobernados y gobernantes. Nuestro poder obedece al ciudadano.

lunes, 23 de mayo de 2011

Sobre la información municipal

Angel Barriuso/Información municipal
Probablemente sin excepción, los alcaldes y demás funcionarios municipales prefieren verse en los medios de comunicación, preferiblemente impresos (sin obviar la radio y la televisión), sin percibir o sin la plena conciencia de la razón de ser de una información despachada a la prensa o medios.
¿De qué informamos y por qué informamos?
Informamos para que la sociedad municipal quede y se mantenga informada respecto de lo que hacemos diariamente respecto de sus necesidades o urgencias municipales.
Y tiene que hacerse en un contexto: el plan de las autoridades en relación al municipio, a la ciudad y sus habitantes. Comunicamos una información. Las notas de prensa tienen que responder a una estrategia, a un concepto de la gestión municipal. La gestión de la información para una comunicación de la gestión. Recordemos la palabra maqueta. La usan los arquitectos para que el cliente de cualquier obra pueda entenderla más allá de los planos. La maqueta habla por sí sola.
Sin embargo, fallamos cuando las notas de prensa muestran una única preocupación: la imagen del alcalde, que se sepa que existe un alcalde, una autoridad. Y tiene que producirse algo más, la imagen corporativa, que obviamente incluye a la cabeza. Veámoslo así: cabeza, tronco y extremidades. Estos tres elementos conforman el cuerpo, y la imagen corporativa es precisamente del cuerpo, de la totalidad, del universo, del todo. Nadie tiene que renunciar a las partes del todo.
Las notas de prensa, el dato, tocan lo relativo al razonamiento, al hecho de pensar. La comunicación, como totalidad, nos lleva a las emociones. Al entusiasmo. A la seducción, como diría un buen amigo. Pero de algo nunca debemos olvidarnos, y es que informar y comunicarnos tiene por finalidad la suma, jamás la resta, tanto en su valor aritmético como en la lógica geométrica.
Otra cosa es el papel de las relaciones públicas. La relación con el público.